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Periodismo 2.0

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Periodismo 2.0
Una guía de alfabetización digital
para sobrevivir y prosperar en la era de la información
Escrito por Mark Briggs
Prologado por Phil Meyer
Editado por Jan Schaffer
Prólogo y versión en español de Guillermo Franco M.
Una iniciativa del J-Lab y el Knight Citizen News Network
Versión en español del Centro Knight para el Periodismo en las Américas,
de la Universidad de Texas en Austin.

Somos, simplemente, contadores de historias

“Yo lo único que he querido hacer en mi vida –y lo único que he hecho más o
menos bien– es contar historias. (...) Para mí, las historias son como juguetes, y
armarlas de una forma u otra es como un juego. Creo que si a un niño lo pusieran
ante un grupo de juguetes con características distintas, empezaría jugando con
todos, pero al final se quedaría con uno. Ese uno sería la expresión de sus
aptitudes y su vocación. Si se dieran las condiciones para que el talento se
desarrollara a lo largo de toda una vida, estaríamos descubriendo uno de los
secretos de la felicidad y la longevidad”.

El Nobel de Literatura Gabriel García Márquez no pronunció estas palabras para
referirse a la revolución de Internet. Sin embargo, hoy adquieren plena vigencia
en ella, porque dimensionan el tamaño del desafío, identifican los elementos de
éxito (o fracaso) y, sobre todo, porque sintetizan la esencia del oficio
periodístico: contar historias.

Internet ha estremecido los cimientos económicos de los medios tradicionales,
pero además –en esencia– ha abierto a la sociedad, en general, y a los
periodistas, en particular, nuevas posibilidades y formas de contar historias. De
paso, ha roto el paradigma de la comunicación unidireccional de “nosotros
hablamos, ustedes escuchan”. Pero esas nuevas formas de contenido requieren el
desarrollo de nuevas habilidades.

El descubrimiento obvio es que hay vida más allá del texto impreso y que la
habilidad para producirlo no será suficiente para sobrevivir en el entorno digital.
Una simple galería de fotos puede contar una historia. Una galería de fotos
sincronizada con audio puede contar una historia. Un fragmento de audio puede
contar una historia o complementar otra. Un fragmento de video también lo
puede hacer. Una infografía animada puede contar una historia prescindiendo del
texto. Un video puede contar una historia completa sin ayuda de otros recursos.
Audios, videos, textos y fotos adecuadamente organizados pueden dar la opción
al usuario de hacer una lectura no lineal de la historia (es decir, escoger el punto
de entrada y el orden en que es seguida). Información contenida en bases de
datos puede contar historias y permitirle al usuario personalizarlas. Contenido que el usuario puede manipular también puede contar historias. El inventario se hace infinito.

Es un error pensar que las nuevas habilidades para producir esos nuevos tipos de
contenido son solo una nueva exigencia de los medios tradicionales para
sobrevivir. Se ha vuelto un lugar común decir que con Internet cualquiera puede
ser un editor, que no se requiere una rotativa de 10 millones de dólares para
producir y distribuir contenido. También se ha vuelto un lugar común decir que
cada vez más el periodismo se está produciendo fuera de los medios tradicionales.
Esos lugares comunes (que no por comunes son falsos) sirven para demostrar que
es el entorno tecnológico y no los medios el que está redefiniendo el perfil y las
habilidades de los periodistas, y de cualquiera que quiera generar contenido en la
Web.

¿Cuáles habilidades? En el año 2005, en una tesis de maestría de la Escuela de Periodismo Medill, de la Universidad de Northwestern, C. Max Magee investigó qué habilidades eran necesarias para trabajar en las salas de redacción digitales. La mención de algunas de ellas –35 en total– haría ruborizar no solo a los viejos periodistas sino, lo que es peor, a muchos jóvenes: HTML, Flash, usabilidad, cómo escribir para Internet, edición de audio y video, administración de comunidades en línea, análisis de métrica, formas alternativas de contar historias... Pero no se deje intimidar por lo que parece un lenguaje esotérico reservado a los iniciados: más importante que la habilidad para aprender nuevas cosas, lo es la disposición para hacerlo. En ese camino, como en el símil de García Márquez, usted tendrá que jugar con todos los juguetes y descubrir sus aptitudes y vocación, pero –seguramente– terminará con más de uno. También, como el propio García Márquez lo ponía en evidencia, para desarrollar ese talento, usted necesitará que se den las condiciones. Un gran comienzo es el libro ‘Periodismo 2.0, una guía de alfabetización digital  para sobrevivir y prosperar en la era de la información’, de Mark Briggs. Es una iniciativa del J-Lab y el Knight Citizen News Network, que se concretó gracias al Instituto de Periodismo Interactivo de la Universidad de Maryland.

El libro puede guiar a las organizaciones periodísticas que están redefiniendo su
rol como generadoras de contenido y no quieren quedarse como simples
‘fabricantes de periódicos’, para establecer programas de entrenamiento. A los
periodistas que no están inscritos en medios tradicionales los guiará paso a paso
para aprender por sí mismos, sin necesidad de un tutor. A las universidades puede
darles luces sobre cómo reorientar sus programas académicos.
Esta versión en español, hecha posible gracias al Centro Knight para el
Periodismo en las Américas, de la Universidad de Texas (Austin), seguramente
contribuirá a cerrar la “brecha digital” entre el periodismo del mundo desarrollado
y el de los países en vías de desarrollo. Así mismo, contribuirá a cerrar la “brecha
del idioma”, que nos impide acceder a valioso conocimiento en inglés sobre
periodismo, en general, y periodismo digital, en particular, producido en Estados
Unidos, indiscutiblemente polo de desarrollo y referente obligado en este último
tema.

Es un error pensar que el periodismo digital en el contexto de Estados Unidos es
muy diferente del de América Latina y que, por lo tanto, nuestras necesidades en
términos de desarrollo de habilidades son también diferentes. Quienes sostienen
esta tesis se basan –fundamentalmente– en el bajo nivel de conectividad en la
región y por eso, por ejemplo, no ven que Internet sea una amenaza para la
circulación de los periódicos. No, definitivamente, no es así. Nuestro contexto no
es tan diferente del de los países desarrollados. Ellos están en una etapa más
avanzada de un mismo proceso. Difícilmente hay otras actividades en las que la
palabra ‘globalización’ tenga tanto significado como en los medios y el
periodismo digital, gracias a Internet. Incluso, el argumento de la baja
conectividad es fácilmente controvertible: solo hay que mirar la acelerada
penetración de la telefonía celular en el continente. Seguramente, ocurrirá lo
mismo con la penetración de Internet.

De acuerdo con la más reciente investigación sobre la situación del periodismo
digital y los sitios Web de periódicos de América Latina, realizada en el año
2007, de la cual soy coautor, y que fue publicada por el Poynter Institute, “el 74
por ciento de los más importantes periódicos de la región planea integrar sus
redacciones de Internet e impresa en el corto, mediano o largo plazo”. Esta
estrategia les permitiría expandir su operación digital, que sigue siendo extremadamente dependiente de los contenidos de la edición impresa (producidos
una vez cada 24 horas) y de pequeños equipos de periodistas en la operación,
cuyo énfasis no es la generación de productos originales ni la reportería. Esta
simple mención muestra cómo un tema aparentemente ajeno a nosotros y que hoy
es prioridad en casi todos los periódicos en el mundo, como la convergencia de
medios, está en nuestra agenda.

La misma investigación, ratificando los hallazgos de otro trabajo del 2004, dice
que la mayor necesidad de los periodistas que trabajan en las unidades de
Internet, en términos de capacitación, sigue siendo la creación de productos
multimedia (luego mencionaban la escritura para Internet).
Nuevamente, este libro de Mark Briggs abrirá las puertas de ese nuevo mundo.
Convertirse en un periodista digital está en sus manos. Todo depende de la
pasión que tenga por lograrlo, pasión que hacía explícita Gabriel García Márquez
en la misma cita con la que se comenzó este prólogo: “El día que descubrí que lo
único que realmente me gustaba era contar historias, me propuse hacer todo lo
necesario para satisfacer ese deseo”.

– Guillermo Franco M.