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Playing with the moon... Jugando con la luna

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¿LA LUNA INFLUYE EN LA CONDUCTA DE LAS PERSONAS?
Los estudios científicos no sustentan la creencia popular de que la luna afecta a la conducta
La respuesta a la pregunta de si la luna influye en el comportamiento humano sería afirmativa entre el 43% y el 90% de las veces según las encuestas publicadas en la última década. Lo curioso es que esa creencia es particularmente elevada entre los profesionales de la salud, sobre todo entre los de salud mental.
Luna, en el Diccionario de la Lengua de la RAE, incluye como significado figurado "efecto que hace en los faltos de juicio y en otros enfermos" y en la lengua inglesa la palabra "lunacy" es sinónimo de locura y "lunatic", de loco. Por otra parte, el acervo popular añade más figuraciones tales como "estar en la luna", es decir, distraídos, o "estar de mala luna", es decir, enojados.
Este panorama de familiaridad del comportamiento con la luna parece invocar una sólida base que nos llega tras siglos de observaciones. Pero cuando se acude al oráculo de la ciencia, nos encontramos con una mayoría de resultados negativos. Incluso algunos claramente sarcásticos, como los dos que aparecieron en la prestigiosa revista "British Medical Journal" el pasado diciembre. Mientras uno demostraba que en fase de luna llena se producen significativamente más urgencias hospitalarias por mordedura de animal, el otro, analizando los datos nacionales de Australia, no encontraba ninguna relación entre urgencias por mordedura de perros y periodo lunar. El título del trabajo era elocuente "¿Ladridos locos? Otra hipótesis lunática que muerde el polvo".
Sin embargo, hay datos a favor de una relación significativa, aunque poco intensa, de la luna llena con los embarazos espontáneos, incrementos de ingesta de comida, reducción de ingesta de alcohol, más intoxicaciones involuntarias, mayor agresividad e incluso decremento del absentismo, dato este último que sorprendió a los propios autores del estudio. Pero los hallazgos psiquiátricos son mayoritariamente negativos; así, por ejemplo, no se ha hallado relación entre la luna llena y las urgencias, consultas ambulatorias por ansiedad y por depresión, suicidio, y cuadros de agitación en residencias de ancianos.
¿Cómo explicar este contraste entre la generosa creencia en el efecto mental de la luna (también llamado transilvánico) y los escasos hallazgos científicos? Primero, puede ser simplemente que no haya efecto alguno y que la tradición popular haya atribuido demasiado valor a este tan invocado astro. Segundo, puede ser que no estemos midiendo bien los periodos, fenómenos y efectos de la luna; hay trabajos que encuentran asociación entre luna llena y crisis comportamentales, pero solamente en meses alternos, no consecutivos, lo cual podría indicar que las cuatro fases clásicas de la luna son poco informativas. Tercero, que haya pocas personas sensibles a este efecto.
En resumen, respecto al efecto transilvánico, modestamente debemos aún aceptar la aguda apreciación de Menéndez Pelayo cuando dice que el epíteto más inocente de todos los dedicados a luna es... que es redonda.
[Nota] * Antoni Bulbena es Jefe del servicio de psiquiatría del Hospital del Mar