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LA ENSEÑANZA DE LA ARQUITECTURA EN EL EEES


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Un nuevo enfoque desde el aprendizaje
El siguiente trabajo debe entenderse como un conjunto de reflexiones que surgieron de manera consciente durante el proceso de diseño del nuevo título de grado en Arquitectura de la Universidad Europea de Madrid. En el caso de una profesión regulada y tan antigua como es la de Arquitecto, el reto era doble; no solo había que garantizar las competencias establecidas por los colegios profesionales, sino que además, había que optimizar los contenidos actuales para su adaptación a la realidad de la profesión, incorporando en muchos casos nuevos contenidos, con una considerable reducción de horas de clase presencial. Esto pasaba forzosamente por una reorganización total de la estructura de la enseñanza de la titulación tal como se había venido entendiendo.
El principal problema de la enseñanza de la arquitectura, era que sus materias estaban concebidas como compartimentos estancos, en los que el alumno recibía una conocimientos que era incapaz de relacionar entre sí, lo que resultaba incompatible con una práctica profesional que exige del profesional la aplicación de una serie de conocimientos en continuo cambio o evolución.

COMUNICACIÓN
El siguiente trabajo surge de la reflexión, que desde la enseñanza de la arquitectura, ha sido necesario hacer para enfrentarse al reto de la adaptación de las titulaciones a los criterios de Bolonia.
Es curioso pensar como al principio preocupaba más el cambio sustancial de horas presenciales que implicaba la adaptación a los criterios de medición en créditos ECTS, que la nueva metodología de aprendizaje planteada, ya que se tenía la percepción de que en su mayor parte, ya venían siendo aplicados por el profesorado de esta escuela.
El lastre que supone la comparación entre un modelo propedéutico basado en la permanencia del alumno en el aula, frente a otro que a priori reduce drásticamente el número de horas, despertaba desconfianza, aun cuando éramos conscientes de las deficiencias del modelo universitario anterior. El cambio de mentalidad debía ser completo si queríamos afrontar con éxito este proyecto.
En el caso de una profesión regulada tan antigua como la de Arquitecto, el reto se presentaba por partida doble; no solo había que garantizar las competencias establecidas por los colegios profesionales (esenciales para la supervivencia de la profesión), sino que además, había que optimizar los contenidos actuales para su adaptación a la realidad española, incorporando en muchos casos otros nuevos surgidos de las necesidades impuestas por unos cambios sociales a los que no podemos permanecer ajenos.
En términos europeos, la nueva titulación de grado en Arquitectura, pertenece a la rama “Ingeniería y Arquitectura”, que según la clasificación de la Internacional Standard Classification of Education son:
5 Engineering, manufacturing and construction.
58 Architecture and building

A su vez, el análisis de la profesión en España ha definido 5 perfiles de actividad que de manera efectiva y fehaciente están ejerciendo los arquitectos españoles de hoy.
En una decisión estratégica se decidió que el título de graduado en Arquitectura por la UEM, habilitara para el ejercicio profesional de la profesión de arquitecto en todos y cada uno de los cinco perfiles de actividad, -Edificación, Urbanismo, Acción Inmobiliaria, Especialización técnica, Dibujo y diseño.
Asimismo, la propuesta formativa del grado en Arquitectura de la UEM, ha tenido en cuenta en su diseño otros aspectos demandados por la sociedad actual y a los que cualquier profesional no puede ser ajeno por más tiempo como son el diseño sostenible y respetuoso con el medio ambiente, el compromiso con el diseño accesible en colaboración con la fundación ONCE y por supuesto, la adopción de un plan digital extensible a todas las materias del plan.

Por supuesto, el principal objetivo era conseguir plantear el mejor grado de Arquitectura posible, considerando todos los factores a tener en cuenta. Era necesario establecer una lista de objetivos generales de la titulación, comenzando por dar respuesta a una primera cuestión que era: ¿Cuáles son las premisas que debe cumplir el nuevo grado en Arquitectura de la UEM? Las respuestas se transformaron en nuestros primeros objetivos:
- Cumplimiento de la directiva europea de arquitectura.
- Adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior definido en la declaración de Bolonia.
- Adecuación a lo establecido en la Ley de Ordenación de la Edificación.
- Mantenimiento de la actual capacidad técnica del arquitecto español para ejercer en su totalidad las funciones propias del perfil de edificación.
- Descargar al nuevo arquitecto de las competencias especializadas no necesarias para alcanzar los cinco perfiles anteriores adheridas a dicho núcleo en los últimos cien años, trasladando estas al postgrado.
- Asegurar el desarrollo de las competencias genéricas indicadas en el Libro Blanco.
- Incorporación de cuatro materias transversales a los planes de la UEM, asociadas a competencias genéricas, como son: gestión, comunicación (oral y escrita), lengua extranjera y valores.

Todas estas cuestiones u objetivos vertebraban de por sí una estructura de titulación “correcta”. El paso siguiente sería el más difícil y con él, deberíamos poder definir los restantes objetivos sobre los que proponer una estructura innovadora en la que el alumno obtuviera una formación de calidad sin paliativos.
Estos objetivos específicos que complementan los generales antes descritos son:
- Crear una estructura de materias capaces de relacionar los conocimientos aprendidos.
- Fomentar la consecución de cursos completos por parte del alumnado, disminuyendo la tasa de abandono.
- Impulsar la capacidad de aprendizaje autónomo y la responsabilidad personal del alumno sobre el propio aprendizaje.

Para plantear un esquema que nos permitiera alcanzar nuestros objetivos, primero debíamos analizar cuáles fueron los factores que impidieron lograr esto en el pasado.
En ese análisis general, detectamos que el principal problema que aquejaban la enseñanza de la arquitectura, era que sus materias estaban concebidas como compartimentos estancos que no permitían establecer una relación entre ellas, lo que dificultaba su aplicación práctica a circunstancias reales. Por esta razón, nuestro objetivo debía ir encaminado a concebir un modelo de enseñanza que permitiera al alumno entender la relación de todo lo aprendido, empezando desde su primer año de aprendizaje, hasta el instante en que comienza su andadura profesional. Un modelo de enseñanza que entiende las materias no como unidades diferenciadas, sino como parte de unas líneas de formación que se alimentan respectivamente.
Recurriendo a un símil visual, dicha estructura sería como la de un tejido formado por dos tramas que se entrecruzan: Una trama longitudinal de 5 elementos a la que denominaremos líneas de formación, y otra transversal en la que se refleje la división del tiempo de aprendizaje en 10 semestres lectivos, tal como establece el Real Decreto Ministerial. El cruce entre ambas tramas dará lugar a nuestra unidad mínima de medición: una materia, con número idéntico de créditos: 6ECTS.
Por cada semestre, se impartirá una materia perteneciente a cada una de las 5 líneas de formación establecidas. De estas 5 líneas de formación, 4 se plantean a su vez como conjuntos de contenidos (color lila) y una como la integración de dichos contenidos (color morado).



Las materias pertenecientes a cada una de las 4 líneas de formación que forman el conjunto de contenidos, deberán plantear su propia metodología docente a sabiendas de que parte de sus competencias deberán ser puestas en común en las materias del grupo de Integración.
Las materias de la línea de integración, pretenden aunar, relacionar y consolidar los conocimientos y competencias adquiridas en las líneas de contenidos de cada semestre, mediante su puesta en práctica integral, por lo que estará dotada de competencias propias evaluables como tales, aunque parte de sus contenidos se consensuarán según los grados de aproximación tratados por los restantes profesores.
Entendemos que este plan debe tratarse como un sistema dinámico, en el que los grados de aproximación a los conocimientos son cada vez más precisos a medida que el alumno avanza en la titulación. Por esa razón, el último semestre se plantea como plenamente de integración, encaminado a dotar al alumno de las habilidades necesarias para afrontar de manera individual, un trabajo global que le habilitará como profesional de la arquitectura: El Proyecto Fin de Grado.

Un trabajo de tanta responsabilidad como definir un nuevo plan de estudios, no puede ser planteado desde premisas equivocadas. Solo si lográbamos involucrar al alumno en todos los aspectos del aprendizaje (propositivo frente al propedéutico), lograremos transmitir el mensaje de que en el nuevo grado en Arquitectura todas las piezas son necesarias para conseguir un mismo fin.